·"Una receta no tiene alma, es el cocinero quien debe darle alma a la receta".


9/03/2026

LA TORTILLA VAGA DE SACHA HORMAECHEA

La tortilla vaga es una creación del cocinero Sacha Hormaechea, surgida en su restaurante madrileño Sacha. La idea nació cuando el arquitecto Rafael Moneo le pidió que preparase un revuelto que le recordara al que hacía su abuela. Después de varias pruebas, Sacha encontró una solución tan sencilla como ingeniosa: hacer la tortilla solamente por una cara y dejar la parte superior jugosa.
Así nació una tortilla abierta, sin necesidad de darle la vuelta y perfecta para colocar encima todo tipo de ingredientes. El propio Sacha la llamó “tortilla vaga”, un nombre desenfadado que terminó convirtiéndose en uno de los platos más reconocibles de su cocina y que posteriormente ha sido reinterpretado por numerosos cocineros.

Una forma diferente de preparar la tortilla de patatas, sin darle la vuelta. 
La patata queda bien dorada y la parte de arriba, jugosa. 
La clave está en utilizar las patatas cortadas muy finas y dejar que la tortilla se haga tranquilamente en la sartén.

Ingredientes:
4 patatas medianas
5 huevos
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cebolla caramelizada, opcional
Unas lonchas finas de jamón ibérico, opcional
Preparación:
Pelar las patatas y cortarlas en láminas muy finas, preferiblemente con una mandolina.

Calentar abundante aceite de oliva y freír las patatas hasta que queden doradas y ligeramente crujientes. Escurrir y salar.

(utilicé patatas chips fritas) -

Batir los huevos en un bol, incorporar las patatas y mezclar con cuidado.

Calentar una sartén antiadherente con un poco de aceite y verter la mezcla.

Cocinar a fuego medio, sin darle la vuelta. Dejar que la base vaya cuajando mientras la parte superior permanece jugosa.

Cuando la tortilla esté hecha por abajo y todavía cremosa por arriba, retirar del fuego y deslizarla sobre un plato.

Terminar, si se desea, con un poco de cebolla caramelizada y unas lascas de jamón ibérico.
(en esta ocasión sustituí el jamón por Morcón de Lomo Ibérico, de Monesterio (Badajoz).

El resultado debe ser una tortilla fina, dorada por debajo y muy jugosa por arriba. 
La gracia de la tortilla vaga está precisamente en no darle la vuelta.

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