·"Una receta no tiene alma, es el cocinero quien debe darle alma a la receta".


11/04/2020

CASA NATAL DE SANTA ANGELA DE LA CRUZ

 Ángela Guerrero González, Santa Ángela, madre de los pobres de Sevilla, nació el 30 de enero de 1.846 en el número 5 de la plaza Santa Lucía en Sevilla, en una humilde casa de una sola planta, en el seno de una familia sencilla. Sus padres, Francisco Guerrero y Josefa González, tuvieron 14 hijos, pero solo 6 llegaron a la mayoría de edad a causa de la terrible mortalidad infantil, que persistió durante todo el siglo XIX. 
CASA NATAL DE SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ
Plaza Santa Lucía nº 5
Sevilla

 En el patio de esta casa, está ubicada una imágen en bronce de la santa, rodeada de macetas y arriates con plantas y flores, que las hermanas de su congregación, se encargan de mantener con todo esmero y mantienen prácticamente igual a como estuvo en la época en la que vivió Santa Ángela con sus padres y hermanos. 

Actualmente viven en su casa natal 7 monjas que se ocupan de las necesidades de los pobres y necesitados del barrio de la Macarena. 
En 1.865, contando con 29 años, Ángela se vuelca en ayudar a las familias que vivían hacinadas en los corrales de vecinos, que fueron grandes castigados por la epidemia de cólera que sufrió en Sevilla, en el año se cierne una oleada de cólera sobre Sevilla que azota a las familias mas hacinadas en los “corrales de vecindad”. En ese mismo año comunicó a su confesor el padre Torres, su voluntad de hacerse a monja. 

Quiso ingresar en las Carmelitas Descalzas del barrio de Santa Cruz de Sevilla, pero no la admitieron por su frágil físico, que hacía pensar que no soportaría las duras tareas que del convento. 

Ingresó en las Hermanas de la Caridad, pero tuvo que abandonar el convento por una persistente enfermedad. 
Santa Ángela de la Cruz, decía que se había curado de su problema de salud con vómitos, gracias a unos "soldaditos de pavía" (tiras de bacalao rebozado y frito) que había comprado en una freiduría de Sevilla.

Aún no pudiendo ingresar como monja en el convento juró sus votos religiosos, con su fuerte convencimiento “hay que hacerse pobre con los pobres”. 

 Junto a tres compañeras: Juana María Castro y Juana Magadán, jóvenes sencillas, pobres y bondadosas y Josefa de la Peña, una terciaria franciscana “pudiente”, que aportó el dinero para instalar su “convento”, en un sencillo cuarto con derecho a cocina en la casa nº 13 de la calle de San Luis, y desde donde organizaban sus servicios de asistencia a los necesitados a lo largo de todo el día y de la noche. 
Seguidamente se mudan al número 8 de la calle Hombre de Piedra, y comienzan a adquirir notable popularidad y solidez en el ámbito religioso de Sevilla. 
Foto: hermanasdelacruz.org

 En 1.876, tras duros trabajos y penitencias sufridas ayudando a los pobres, la Madre Ángela y sus hermanas obtienen la admisión y bendición del Cardenal Spínola y Roma da aprobación a su Obra. 

La compañía va creciendo, y con ella el agradecimiento del pueblo sevillano y de todos los rincones de Andalucía a donde va llegando el espíritu de Sor Ángela. Sánta Ángela pensaba que ella y sus hijas pertenecían a la clase de los trabajadores, de los humildes, de los necesitados, “son mendigas que todo lo reciben de limosna”. 

La pobreza de la Compañía de la Cruz no es puramente contemplativa, les sirve a las hermanas de plataforma dinámica para un trabajo asistencial con trabajadores, familias sin techo, enfermos, pobres de solemnidad, pobres vergonzantes, niñas huérfanas o sin escuela, adultas analfabetas. A cada persona intentan proporcionarle lo que necesite: dinero, casa, instrucción, vestidos, medicinas; y todo, siempre, servido con amor. Los medios que utilizan son un trabajo personal, y pedir limosna a quienes puedan darla. 
De este modo, sor Ángela estableció una unión entre los pobres y los ricos.
Su fallecimiento aconteció en la madrugada del día 2 de Marzo de 1.932, cuando alzó el busto, levantó los brazos hacia el cielo, abrió los ojos, esbozó una dulce sonrisa, suspiró tres veces y se apagó para siempre. 

 El Papa Juan Pablo II la beatificó en Sevilla el 5 de Noviembre de 1.982, proclamándola Santa el 4 de Mayo de 2003.
NOVENA A SANTA ANGELA DE LA CRUZ 

Dios de toda bondad  
que iluminaste a Santa Ángela, virgen,  
con la sabiduria de la Cruz  
para que reconocieses a tu Hijo Jesucrito  
en los pobres y enfermos abandonados  
y los sirvieses como humilde esclava  
Concédenos la gracia  
que te pedimos por su intersección  
en esta novena.  
Así también inspira en nosotros  
el deseo de seguir el ejemplo  
abranzado cada día nuestra propia cruz  
en unión de Cristo crucificado   
y sirviendo a nuestros hermanos con amor  
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo  
Hijo tuyo y Señor nuestro Amen 

Padre nuestro, Ave Maria, Gloria 

Santa Angela de la Cruz   
Ruega por nosostros

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