El pollo con sillao es uno de los platos más representativos de la cocina chifa peruana, fruto del encuentro entre la tradición culinaria china y los ingredientes locales.
Introducido por la inmigración cantonesa a finales del siglo XIX, el sillao —adaptación peruana de la salsa de soja— se integró de forma natural en la cocina cotidiana, dando lugar a elaboraciones sencillas, sabrosas y profundamente populares, casi siempre acompañadas de arroz blanco.
Aunque comparten origen, el sillao peruano y la salsa de soja china presentan matices que reflejan contextos culturales y usos culinarios distintos.
El sillao peruano es la adaptación local de la salsa de soja introducida por la inmigración china en el Perú. Su sabor suele ser más suave y ligeramente más salado, con una fermentación menos marcada, lo que lo hace ideal para platos cotidianos de la cocina chifa, donde se busca equilibrio y facilidad de uso.
La soja china, especialmente la tradicional, presenta una mayor complejidad aromática, con notas más profundas de fermentación. Existen variedades claras y oscuras, cada una con funciones específicas: la clara para sazonar y la oscura para aportar color y cuerpo.
En la práctica, mientras el sillao se emplea como condimento principal en salteados rápidos y platos populares, la soja china se utiliza de forma más técnica y diferenciada según la receta.
Ingredientes:
1/2 pollo troceado
4 cucharadas de salsa de sillao (soja)
1 cucharada de salsa de ostras
1 cucharada de azúcar
1 cucharadita de jengibre rallado
1 cucharadita de ajo rallado
2 cucharadas de aceite
4 cebolletas
1/2 pimiento rojo
1 limón, opcional
Semillas de sésamo todado, opcional
Preparación:
Marinar el pollo la salsa de soja, el jengibre y el ajo, durante unos 30 minutos, como mínimo. Escurrir y reservar la marinada a un lado.
En una sartén calentar el aceite y dorar las presas de pollo por ambos lados.
Añadir 1 taza de agua y el resto de la marinada, tapar y cocinar 20 minutos a fuego medio bajo.
Retirar las piezas de pollo, agregar un chorrito de agua a la sartén, el azúcar y de salsa de ostras, remover hasta que se forme una salsa uniforme.
Cortar las cebolletas, la parte blanco en uno o dos trozos largos y la parte verde en aritos.
Añadir las cebolletas largas, el pimiento rojo en tiras, rehógar e incorporar el pollo. Rehogar todo bien todo.
Servir en platos individuales el pollo con las verduras salteadas. Regar con la salsa y aderezar con ralladura de limón, semillas de sésamo y aros de cebolleta.
Acompañar con arroz blanco.



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