Surgieron a mediados del siglo XX en estados como Utah e Idaho.
Se preparaban sobre todo para funerales, de ahí su nombre.
Vecinos y familiares llevaban este plato para ayudar a la familia del fallecido.
Era ideal porque se podía hacer en grandes cantidades.
También era barato y fácil de preparar con ingredientes comunes.
Usa productos típicos de la cocina doméstica de la época, como patatas y cremas enlatadas.
Es un plato caliente y cremoso, asociado al comfort.
Con el tiempo se popularizó en reuniones y celebraciones.
Hoy se considera un clásico del comfort food americano.
Los Funeral Potatoes no nacen de la tristeza, sino de la solidaridad y la cocina como forma de apoyo.
FUNERAL POTATOES
En esta ocasión utilicé la mitad de los ingredientes y hubo suficiente cantidad para 4 personas. Tampoco le puse corn flakes ni pan rallado en la cobertura y quedó bien gratinado y sabroso.
1 kg de patatas ralladas
1 bote (400 ml) de nata agria o yogur griego natural
1 lata (295 gr) de crema de pollo o de champiñones
200 g de queso rallado
50 g de mantequilla
Sal
Pimienta
40-50 gr de corn flakes, (o un puñado de panko o pan rallado), opcional
25-30 gr de mantequilla derretida, opcional
Preparación:
Poner todos los ingredientes en un cuenco grande.
Reservar un poco de queso para el final.
Espolvorear con el resto de queso reservado.
Si se desea con un toque más crujiente:
Poner los corn flakes en una bolsa y triturarlos ligeramente con la mano.
Mezclarlos con la mantequilla derretida hasta que queden bien impregnados, y repartir esta mezcla por encima.
Hornear a 180 °C, 40–45 minutos, hasta que esté dorado y burbujeante.
(Al microondas: 12–15 min tapado + 3 minutos destapado).
Deja reposar 5 minutos.
Llevar la fuente a la mesa y servir.








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