La cataplana es un plato y un recipiente tradicional del Algarve, en el sur de Portugal.
Se trata de un guiso en el que pescados, mariscos y verduras se cocinan al vapor dentro de una especie de “concha metálica” que concentra los sabores y aromas.
Es típico añadir ingredientes como bacalao, almejas, pimientos, vino blanco y cilantro fresco, logrando un plato jugoso, aromático y reconfortante.
La cataplana refleja la tradición marinera algarvía, donde se aprovecha el producto local de forma sencilla pero sabrosa, pensado para compartir en la mesa.
400 g de verdinas (remojadas 10–12 h)
200 g de almejas frescas
200 g de tiras de bacalao desalado
1 cebolla pequeña
1/2 puerro (blanco)
1/2 pimiento rojo
1/2 pimiento verde
1/2 pimiento amarillo
2 dientes de ajo
1 tomate
1 hoja de laurel
1 cucharadita de pimentón dulce o ahumado suave
½ vaso de vino blanco seco
Aceite de oliva virgen extra
Caldo de pescado o agua
Un manojo de cilantro fresco
Sal, a discreción
Preparación:
Poner a desalar el bacalao 1 ó 2 días, (dependerá del bacalao que se use).
Poner en remojo las verdinas en agua fría, durante toda la noche.
Lavar y cocer las verdinas en agua fría con laurel, sin sal, en olla a presión 75 minutos, hasta que estén tiernas.
Escurrir y reservar un vaso del caldo.
Sofreír en la cataplana la cebolla, los ajos y los pimientos picados, en un poco de aceite.
Incorporar el tomate rallado y dejar reducir.
Añadir el pimentón, rehogar unos segundos y regar con el vino blanco. Dejar evaporar el alcohol.
Incorporar las verdinas con un poco del caldo reservado.
Colocar encima las tiras de bacalao.
Cerrar la cataplana y cocinar 3 minutos a fuego suave.
Volver a cerrar y cocinar unos 3-4 minutos, o hasta que se abran todas.
Abrir la cataplana y aderezar con cilantro fresco picado.
"Menear" ligeramente la cataplana para ligar los jugos.
Dejar reposar 5 minutos antes de abrir y llevar la cataplana diectamente a la mesa, abrir y servir.


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