·"Una receta no tiene alma, es el cocinero quien debe darle alma a la receta".


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2/08/2019

ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, SEVILLA

El Archivo General de Indias de Sevilla se creó en 1785 por deseo del rey Carlos III, con el objetivo de centralizar en un único lugar la documentación referente a la administración de los territorios ultramarinos españoles​ hasta entonces dispersa en diversos archivos: Simancas, Cádiz y Sevilla.
El responsable del proyecto fue José de Gálvez y Gallardo, secretario de Indias, encargándose el académico e historiador Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo mayor de Indias, de su ejecución.

Jardines de La Lonja
Fuente de piedra y mármol con dos delfines entrelazados y 4 peces en pedestales en su basamento, que sirven de surtidores de agua.
Plazoleta de los Jardines de la Lonja, con la fuente y 4 figuras: 2 leones y 2 leonas sobre pedestales.
En este lugar estuvo el antiguo Convento de Santo Tomás.
La Cruz de los Juramentos o del Juramento, situada en la calle Fray Ceferino González, ante la que los comerciantes y mercaderes sellaban sus acuerdos de palabra ante Dios.
El exterior del Archivo de estilo renacentista e inspiración clásica, acotado por una linea de pilares encadenados que recuerdan su jurisdicción comercial que poseía como Casa de Lonja.
Patio interior
El Archivo es uno de los archivos generales (junto con el de la Corona de Aragón y el de Simancas) pertenecientes al Estado español. 

Maqueta
Cañón del siglo XVII.
Medidas: 280 cms de largo,  37 cms de diámetro trasero y 25 cms.delantero.
Fundido en bronce con asas en forma de delfín, en 1616 en Sevilla para formar parte de las piezas de artillería que llevaba el Galeón "Nuestra Señora de Atocha", nave almirante de la flota que iba a Tierra Firme.
Inscripción:
"Don Phelipe III Rei despaña, Don Juan de Mendoza, su Capitán General de la Artillería, 1616".

Arqueta para la conservación de documentos de Patronato Real. Año 1567.
Escalera principal decorada con jaspes de color rojo, gris y negro procedentes de Málaga. 

En octubre de 1785 empiezan a llegar al Archivo los primeros documentos. Desde entonces y en distintas remesas se van incorporando los fondos de las principales instituciones relacionadas con las Indias hasta convertir al archivo en el principal depósito documental para el estudio de la administración española en el Nuevo Mundo y las Filipinas. 
En el momento de constituir el archivo, se toma el año 1760 como fecha divisoria entre lo administrativo y lo histórico, de forma que los documentos anteriores a esa fecha habían de ser remitidos al Archivo de Indias, quedando la documentación posterior a dicha fecha al servicio de los organismos que habían producido los documentos.
Los documentos que hoy conserva el archivo ocupan más de nueve kilómetros lineales de estantería. 
Se trata de unos 43 000 legajos con unos 80 millones de páginas y 8000 mapas y dibujos que proceden, fundamentalmente, de los organismos metropolitanos encargados de la administración de los territorios de ultramar.
Solo algunos documentos proceden directamente de organismos ultramarinos (Capitanía General de Cuba, siglos XVIII-XIX, repatriados de La Habana tras la derrota en la Guerra hispano-estadounidense) o de particulares relacionados con la administración de ultramar (como los del XV duque de Veragua, descendiente directo de Cristóbal Colón, siglos XV-XVIII, adquiridos en 1930; los general Polavieja, uno de los últimos capitanes generales de Filipinas, 1876-1898; o los del virrey del Perú, Abascal, 1804-1859).
En la actualidad (2008) es el mayor archivo existente sobre la actividad de España en América y Filipinas conteniendo información sobre la historia política y la historia social, la historia económica y la de las mentalidades, la historia de la Iglesia y la historia del arte o la geografía de aquellos territorios. 
Guarda una gran cantidad de piezas de incalculable valor histórico: textos autógrafos de Cristóbal Colón, Fernando de Magallanes, Vasco Núñez de Balboa, Hernán Cortés o Francisco Pizarro. Sus documentos son analizados y consultados por los investigadores que pasan cada año por el archivo.
Vistas desde el interior del Archivo: Plaza del Triunfo o Plaza de la Inmaculada y “Templete del Triunfo de Nuestra Señora del Patrocinio”, por el que se le da nombre a la plaza. 
El templete de estilo barroco fué construido en el año 1756,  consta con cuatro columnas, en cuyo interior se encuentra la imagen de la Virgen y el Niño, coronando una columna de mármol labrada. El conjunto esta situado sobre una base con dos escalones y limitado con un enrejado y  con luminarias en sus cuatro esquinas. 
El templete, obra de José Tomás Zambrano, se levantó con motivo de agradecimiento de la buena fortuna que tras el terremoto de Lisboa en 1755, se llegó a sufrir también en Sevilla en la festividad de Todos los Santos, cuando se celebraba la misa. Este terremoto hizo salir a los feligreses hasta el punto donde se erigió el monumento, terminándose allí la ceremonia, todos a salvo.
Desde entonces el Cabildo de la Catedral hizo voto perpetuo de reunirse cada 1 de noviembre en acción de gracias y cantar un solemne "Te Deum".

Vistas de las murallas de los Reales Alcázares.
Vistas de la Catedra y la Giralda.
 En 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto a la Catedral, la Giralda y los Real Alcázar de Sevilla.
El Archivo está regido por el Patronato del Archivo General de Indias, creado por Real Decreto de 34 de junio (BOE 25 de junio de 2005) en el que participan el Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y las Universidades de Sevilla, siendo además vocales natos, diferentes personalidades del mundo de la cultura.
¡Hasta pronto chicas, os esperamos en Cádiz para la prometida visita cultural!
Fuente wikipedia


5/01/2018

CEMENTERIO DE LOS INGLESES, EL CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS

El Cementerio de los Ingleses, se ubica cerca de la playa de la Casería de Ossio y el Hospital Militar de San Carlos.
Pórtico del Cementerio De Los Ingleses o Cementerio de San Carlos, de inspiración neoegipcia. 
A pesar de su nombre, no es un cementerio donde únicamente se enterraron a los ingleses fallecidos , porque los que realmente fueron enterrados, muchos prisioneros franceses cautivos y alojados en el antiguo Hospital Militar de San Carlos, tras la batalla naval librada en aguas gaditanas contra la brigada francesa comandanda por el Almirante Rosilly, durante la Guerra de la Independencia Hispano-Francesa. Posteriormente , se sumaron los fallecidos de la batalla de Bailén. El antiguo Cementerio de San Carlos o de los Ingleses, estuvo activo hasta 1911.
La construcción del viejo hospital comenzó en febrero de 1809, en plena Guerra de Independencia, teniéndose que improvisar un hospital en un convento de franciscanos, debido al gran número de prisioneros franceses y que éste hospital aún no estaba terminado. 
En 1836 pasó a jurisdicción de la Marina, hecho coetáneo a la supresión del Real Colegio de Cirugía de la Armada de Cádiz, hospital que se estuvo haciendo cargo de pacientes militares y civiles de la localidad, y de heridos procedentes de la Guerra de Independencia, Guerra de África, Guerra del Rif y Guerra Civil Española.
Durante la Guerra de la Independencia y la Invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis(1823-1828) trabajaron conjuntamente practicantes y facultativos españoles y franceses.
Este hospital tuvo una actuación destacada durante las grandes epidemias que asolaron la provincia a lo largo de los siglos XIX y XX (fiebre amarilla, cólera, gripe española y tifus exantemático).

Durante la Guerra Civil Española, se utilizó también como cementerio de los fusilados republicanos, incluso tras los muros de este cementerio, como se acostumbraba en la época, donde se cree que hay una gran fosa común.
Esta construcción está incluída en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural.
Aunque como bien podemos ver en las fotos, su estado es de total abandono.

EL CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS
Miguel Ángel LÓPEZ MORENO Licenciado en Ciencias Químicas Ingeniero técnico de Arsenales
"Hay en San Fernando, a orillas de la Bahía de Cádiz, muy cerca de la llamada Casería de Osio, un cementerio olvidado pero lleno de historias y de algún héroe anónimo (1).
CEMENTERIO DE LOS INGLESES
Legado Patrimonial de los Lugares de la Constitución de 1.812 en la Bahía de Cádiz
CUANDO en agosto de 1812 los franceses levantaron el sitio a las islas gaditanas —un cerco militar iniciado en febrero de 1810 que acosaba al último reducto de la España libre—, en el Cementerio de San Carlos (2) se habían inhumado 905 soldados y marineros españoles. Todos ellos muertos por heridas o enfermedad en un hospital militar provisional que se había habilitado en febrero de 1809 en el cuartel de la Nueva Población de San Carlos, antigua Isla de León (actual ciudad de San Fernando, Cádiz) (3).
Esos hombres, soldados y marineros, habían muerto defendiendo la independencia del último trozo de España (San Fernando y Cádiz)
que permanecía al margen de la dominación napoleónica, ciudades donde se habían refugiado la Regencia del Reino y, a partir de septiembre de 1810, las Cortes Generales. Fueron hombres que dieron su vida mientras a sus espaldas se discutía y gestaba la primera Constitución Española, la de 1812, que inició una profunda transformación de la sociedad española y americana, y un larguísimo proceso —que se arrastró durante todo el siglo XIX— para superar el Antiguo Régimen. La muerte de estos hombres no fue, por tanto, un sacri- ficio inútil, ni merecen el olvido en el que han permanecido hasta el mo- mento.page1image235632816
Actualmente el cementerio donde reposan estos españoles es considerado Sitio Histórico vinculado al Legado Patrimonial de los Lugares de las Cortes y la Constitución de 1812 en San Fernando, Cádiz y la Bahía (4), declarado Bien de Interés Cultural y, pese a ello, es un lugar abandonado, en ruinas y con una historia olvidada. No conserva cruces, lápidas ni epitafios. Es un camposanto totalmente olvidado e ignorado por casi todos. Irreconocible como tal porque ha perdido todas las señas propias de lo que fue. Sus muros se han ido cayendo piedra a piedra a lo largo de las últimas décadas (5). Y, por supuesto, ningún hito físico recuerda la gesta de estos hombres cuyos restos permanecen ahí enterrados.
Pero no solo los defensores de la primera Constitución reposan en el Cementerio de San Carlos. Hoy se conocen los nombres, apellidos y condición militar de 313 prisioneros franceses que tuvieron el dudoso honor de ser los primeros usuarios de este camposanto. Fueron marineros al mando de vicealmirante Rosily y soldados del general Dupont derrotados en Bailén.
Los primeros procedían de la escuadra gala rendida en la batalla de la Poza de Santa Isabel, el 14 de junio de 1809. Eran marinos que sobrevivieron a la derrota franco-española de Trafalgar, que desde octubre de 1805 —bloqueados por la flota inglesa— habían permanecido como aliados en el puerto de Cádiz. Sin embargo, los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid los convirtieron de la noche a la mañana en enemigos... y el último recurso de Rosily, imposibili- tado para escapar a mar abierto donde esperaba el inglés, fue fondear su escua- dra en mitad de la bahía de Cádiz. Pero el acoso español, y la imposibilidad de recibir ayuda exterior, obligaron al almirante francés a rendirse. Más de tres mil marinos franceses fueron apresados ese día.

Por otro lado, los 17.500 prisioneros tomados en Bailén en julio de 1808, soldados del general Dupont, fueron llegando a la bahía de Cádiz y encerrados en pontones insalubres, donde padecieron insufribles penalidades.
Para paliar las enfermedades de estos hombres se dispusieron dos hospitales provisionales: en Cádiz, el de la Segunda Aguada; en la Isla de León, se adecuó para tal fin una zona del cuartel de la Nueva Población de San Carlos. Asociado a este último nosocomio, se habilitó un cementerio donde enterrar con discreción e inmediatez a sus pacientes muertos. Como ya se ha dicho, al menos 313 prisioneros franceses fallecidos en el hospital de San Carlos entre agosto de 1809 y febrero de 1810 reposan en el viejo cementerio. Hoy, ni lápidas ni epitafios los recuerdan.
Aquellos fueron los primeros. Los siguientes son los 905 españoles que defendieron la Independencia española entre 1810 y 1812, los mismos que propiciaron con su sacrificio la génesis de la Constitución liberal de 1812, la que en su artículo 13.o proclama que la felicidad de la nación, y el bienestar de los individuos que la componen, es el objeto del gobierno. Pero no fueron los últimos. A lo largo del siglo XIX y la primera década del siglo XX, más de 5.792 ciudadanos adscritos a la jurisdicción castrense fueron inhumados en este cementerio, la inmensa mayoría, soldados y marineros. Unos fueron defensores de causas liberales y otros murieron defendiendo monarquías absolutas durante un convulso siglo XIX. Los hay cantonalistas y los hay que murieron camino de las colonias de ultramar. Incluso muertos que se quedaron sin patria por la que luchar y morir: los que volvieron después de perder Cuba y Filipinas. Allí están enterradas monjas de la Caridad, también niños, mujeres, personal de la Maestranza del Arsenal de La Carraca, bogadores de faluchos, inválidos de Marina, capellanes, cocineros, médicos, aprendices de múltiples oficios, presos de la jurisdicción ordinaria, sirvientes del colegio naval militar, prisioneros carlistas, cabos de vara (6), desterrados y confinados políticos en el Penal de Cuatro Torres, insurgentes cubanos, tres ajusticiados a pena de horca y descuartizamiento posterior y, posiblemente, un número indeterminado de republicanos fusilados durante la Guerra Civil. Muchos muertos sepultados en este cementerio como para que siga olvidado y en ruinas.
Pero no nos engañemos, además de los franceses enterrados, la realidad es que estos ciudadanos fueron españoles del siglo XIX que vivían y morían en un país anclado en una profunda incultura y miseria.
En el Cementerio de San Carlos no reposan marinos ilustres, ni soldados ilustrados. Difícilmente estos hombres empeñaron su vida por ideas o ideales propios, más bien cayeron por ideas o ideales de otros. Y, sin embargo, todos ellos tienen un factor común: murieron mientras vestían el uniforme militar de la nación que les tutelaba: España. Todos estos muertos han contribuido de alguna manera a que cada uno de nosotros hoy seamos conscientes de pertenecer a una patria.

Conclusión
Después de recuperar la historia olvidada de este cementerio ya no debe- ríamos hacer caso omiso de estas piedras ni de esta historia. De una u otra forma es nuestra obligación darle a este lugar la importancia que merece. No es la consideración subjetiva que cada uno interprete, no; hay una importancia objetiva inherente al elemento patrimonial, en este caso, un viejo cementerio de soldados y marineros.
Porque un cementerio de soldados exige la obligación ineludible de cumplir con un acuerdo tácito: ellos, los soldados, entregan la vida si es preciso —y no solo hablamos de muertes heroicas en el campo de batalla, no es eso, porque la inmensa mayoría de estos hombres murieron de tisis y disentería en la cama de un triste hospital—, y a cambio, la nación que los tutelaba les entregaba un pedazo de tierra para descansar dignamente. Ese era el trato: ellos daban la vida mientras vestían el uniforme de su patria y la nación les garantizaba a cambio un pedazo de tierra donde caer muertos.

Y así se hizo en este cementerio hasta que el olvido extinguió el compromiso. A partir de entonces, nadie se ha preocupado de cumplirlo... hasta hoy. Una vez recuperada la historia y las circunstancias de este cementerio de soldados, no podemos ignorar nuestra responsabilidad. Entre todos —ciudadanos, representantes políticos y autoridades militares— deberíamos cumplir con nuestra parte del trato: asegurarles un pedazo de tierra digno, reconocible e identificable donde se les pueda recordar.
Se lo debemos.
(1) Este artículo es una consecuencia del libro titulado Un camposanto sin epitafios. (Anotaciones para la historia del Cementerio de San Carlos), de Miguel Ángel López Moreno. Editado en San Fernando, @MilanLoMo - 2016. Es un libro que recupera los orígenes e historia de este olvidado cementerio castrense, situado en un extremo de la Población Militar de San Carlos, en un claro intento de integrar en la ciudad este objeto patrimonial e histórico. 
Más información en:

(2) A falta de una historiografía para este cementerio, en la ciudad de San Fernando se le conoce popularmente de distintas formas: cementerio de los franceses, de los ingleses, de la Casería de Osio, de San Carlos, militar y de los soldados.

(3) El Hospital de San Carlos ha permanecido bajo jurisdicción militar hasta 2013. Ese año pasó a depender del Servicio Andaluz de Salud.

(4) El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicó el 15 de marzo de 2012 la inscripción oficial en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz del llamado «Cementerio de los ingleses» como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de Sitio Histórico, en el Legado Patrimonial de los Lugares de las Cortes y la Constitución de 1812 en San Fernando, Cádiz y la Bahía.
(5) Si bien es cierto que el Ministerio de la Defensa, como titular de los terrenos, ha propiciado una intervención puntual en mayo de 2016 para evitar el desplome de los muros que quedan en pie.

(6) Nos referimos a cabos de vara del Penal de Cuatro Torres del Arsenal de La Carraca, una especie de capataz entre los penados. La vara que lo identificaba no solo era un símbolo de autoridad, sino herramienta disuasoria."

PUENTE MARQUÉS DE UREÑA, SAN FERNANDO

El Puente Marqués de Ureña es un viaducto de pequeñas proporciones situado al norte del término municipal de San Fernando (Cádiz, España). 

Este puente, situado en unos terrenos militares, comunicaban antiguamente la Población militar de San Carlos con el Arsenal de la Carraca. 
Su nombre se debe al Marqués de Ureña, personaje de gran importancia para esta ciudad gaditana, que fue nombrado por Carlos IV director de la Población militar de San Carlos y al que se debe la construcción del Real Instituto y Observatorio de la Armada.
Tras la construcción de un caño que facilitara el paso de embarcaciones menores civiles, ...

...evitando así el paso de estas por el Arsenal de la Carraca,...
... se construyó este puente cuya función era comunicar por tierra la Población militar de San Carlos y el Arsenal de la Carraca. 
Actualmente no tiene ningún uso, ya que el caño se encuentra seco.
Fuente wikipedia

2/21/2018

ERMITA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA ANTIGUA Y CASTILLO DE FATETAR DE ESPERA

El castillo de Fatetar se localiza en la cima del Monte Fatetar, en la zona más alta de la localidad de Espera (Cádiz) desde donde se divisan unas impresionantes vistas tanto del pueblo como de sus alrededores.
Actualmente es propiedad de la Iglesia Católica
Al parecer el Castillo de Fatetar fué mandado construir por Abderraman III en el año 914. Aunque no se conocen muy bien sus origenes, varias culturas han pasado por este lugar, como son los romanos, visigodos, árabes, musulmanes y cristianos.
El castillo tiene forma romboidal. A día de hoy aún se puede observar su Torre del Homenaje y restos de sus murallas. Junto al castillo se encuentra la ermita del castillo.
No se conoce exactamente el origen de este castillo, al parecer se asentó sobre los restos de una antigua fortaleza romana sobre la que los visigodos levantaron otra, etc, etc.
La Ermita del Santísimo Cristo de la Antigua se localiza adosada al ángulo Suroeste del Castillo de Fatetar que se alza en la cumbre de un promontorio al Norte de la población de Espera, con el que forma una unidad arquitectónica, la ermita del Santísimo Cristo de la Antigua sirvió de iglesia a los moradores de la villa hasta la consagración a principios del siglo XVII, de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia, con la advocación del Apóstol Santiago, patrono de las Reconquistas Cristianas, lo cual lleva a pensar en su posible construcción por las primeras huestes castellanas que guarnecieron el Castillo a partir de la segunda mitad del siglo XIII.
El acceso al castillo, se hace desde el pueblo por calle bastante empinada, aunque el trayecto es bastante corto, abundan las sombras proporcionadas por los pinos del lugar, donde se puede descansar en caso de dificultad.
También se puede acceder en coche.
Fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento (código: 110060009). Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Fuente: andaluciarustica.com

2/14/2018

VISITA MONUMENTAL A BORNOS CON GENATUR


El pasado domingo 4 de febrero, fuímos a visitar 
"BORNOS PATRIMONIAL + DEGUSTACIÓN GRATIS DE MORCILLA Y CERVEZA" - 
En esta visita descubrimos la historia de Bornos, Cuna del Renacimiento en la Baja Andalucía.
Declarado Bien de Interés Cultural - Conjunto Histórico.
El punto de encuentro fué  a las 10:30 h en la Plaza de las Monjas, donde el Convento de Corpus Christi. Seguidamente visitamos:
-El Castillo de Fontanar y el Palacio de Los Ribera del s. XVI
- Los Jardines Renacentistas del Palacio y su Loggia, única en Andalucía.
- Interiores del Convento de Corpus Christi y su Patio Palaciego.

CONVENTO DE CORPUS CHRISTI 
 El Convento del Corpus Christi de Bornos fue fundado por Per Afán de Ribera, primer Duque de Alcalá, Marqués de Tarifa, que falleció en Nápoles en 1571. Éste dispuso en su testamento que se fabricara en Bornos una casa-hospital o colegio para que a ella vinieran a vivir doce criados hidalgos, escuderos de la casa del señor duque, u otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado.
Las obras comienzan en 1572, siendo el licenciado Pedro de Vargas, junto con el maestro de obras de la Catedral de Sevilla quienes llevara a cabo el replanteo y comienzo de su construcción. La supervisión de esta parte del testamento le fue confiada a Juan de Ribera, hijo ilegítimo del testador, patriarca de Antioquía y Arzobispo de Valencia, hoy San Juan de Ribera.
Cuando la obra iba por la mitad, vino a verla en 1573 el ilustre señor patriarca y le pareció que era muy grande, con viviendas altas y muchas subidas de escalera, por lo que no le agradó para albergar a los ancianos y paralizó las obras. Para cumplir lo mandado por el señor duque ordenó que en la misma plazuela, enfrente, se tomase otro sitio y se comprasen algunas casas en donde se hizo el colegio, ya más cómodo y recogido para casa-hospital. La otra obra grande se destinó para convento de monjas, cosa que se autorizó en 1593 por el Papa Clemente VII.
En el año 1597 quedó inaugurado dicho convento. Desde el primer momento se decidió poblarlo con clarisas, pero no había monjas de esa orden, por lo que las primeras monjas en ocuparlo fueron de la orden cisterciana, procedentes del Colegio de las Dueñas de Sevilla, pero bajo la regla clarisa, más rígida. Ello motivó que más tarde las monjas cistercianas decidieran volverse a Sevilla y entonces, por solicitud del patriarca, vinieron de Alcalá de los Gazules cuatro monjas de la orden de Clarisas Franciscanas.

La fundación se consolidó y pervivió hasta el año 1973, en que fue abandonado por encontrarse en ruinas. Desde su fundación hasta su clausura dicho convento pasó por varios incendios, siendo el mayor el sufrido el 13 de abril de 1685, en el que la capilla quedó totalmente destruida e inutilizada, conservándose sólo de ella un gran arco toral con dos escudos de la casa de Alcalá, además de pleitos entre las monjas, el tribunal eclesiástico y los fundadores.
Tras el total abandono, el Ayuntamiento compró el edificio, para cederlo, un año después, a la Caja de Ahorros de Jerez, que lo restaura y lo destina a Centro de Formación Profesional y club de Ancianos, reservándose ciertas dependencias para uso común, como el gran salón de actos. En la actualidad alberga al Instituto de Enseñanza Secundaria “El Convento” y ha celebrado recientemente el IV Centenario de su fundación.


El edificio en sí consta de dos plantas y de un patio porticado con arcos de medio punto en su planta baja. Todo el edificio está construido en piedra y ladrillo. Posee, además, una hermosa escalera con barandilla de piedra labrada.
Como objetos valiosos se encuentran en él, en la sala de medios audiovisuales, antes Sacristía, dos lápidas empotradas en la pared, pertenecientes a Francisco Enríquez de Ribera y su esposa Leonor Ponce de León, fundadores del monasterio de Nuestra Señora del Rosario, donde fueron enterrados; sus restos y correspondientes lápidas fueron trasladados al convento del Corpus Christi en 1981.
De la época de su fundación se conserva un pozo para noria en sólida cantería con una escalera en espiral hasta el pozo y que suministra agua para el riego de los jardines adyacentes, plantados y cuidados en la actualidad, que sirven de zona de esparcimiento y recreo de alumnos, profesores y resto del personal.
Lo más característico del conjunto son sus volúmenes, sobrios y exentos de decoración, que sólo se manifiesta en el enmarcado de las portadas, muy sencillas, con pilastras almohadilladas y pináculos apiramidados.
El edificio se terminó de construir en 1.597. Consta de una sola planta, con central, en torno al cual se distribuían las distintas dependencias. En el ala Sur contaba con ricos huertos y jardines. Esta colegio se hizo para albergar a doce criados hidalgos, escuderos de la casa del Señor Duque y otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado.
Frente al Convento del Corpus Christi se encuentra el Colegio de la Sangre.


EL COLEGIO DE LA SANGRE 
Colegio de la Sangre es un interesante edificio del finales del Siglo XVI que fue empleado también como hospital. Se construyó para albergar a doce criados hidalgos, escuderos de la casa del señor duque y otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado.
Consta de una sola planta, con patio central, en torno al cual se distribuían las distintas dependencias.

En la actualidad ha sido reconstruido por el Ayuntamiento y se destina a extensión del Instituto de Enseñanza Secundaria "El Convento" y Guardería infantil.

CASTILLO-PALACIO DE LOS RIBERA 
El paso de la historia de la dominación árabe a la reconquista cristiana y el resplandor renacentista se ejemplifica en Bornos en el Castillo-Palacio de los Ribera.
La llegada de los musulmanes supuso la construcción de una fortificación en un lugar abundante en nacimientos de agua que daría nombre al Castillo de Fontanar. Los restos que se conservan de este antiguo castillo se reducen a algunos lienzos de muralla y a la Torre del Homenaje. 
Su interior, de planta cuadrada aparece compartimentado en diversas cámaras y está construido en material de sillería.
Posteriormente, con la reconquista, fue ocupado por los cristianos y, finalmente, restaurado y transformado en palacio de estilo plateresco en el S.XVI.
Una gran puerta, en tiempos chapada en bronce, da acceso a un amplio patio, rodeado de un hermoso claustro con arcos peraltados, sobre los cuales se levanta una gran galería superior con arcadas de igual clase y balaustrada ojival. En el centro del patio hay una fuente de mármol, traída de Italia, con el escudo de Los Ribera, que fue una de las familias que mejor se adaptó a la evolución del noble-guerrero al noble-culto. Sobre los arcos del primer cuerpo aparecen unas gárgolas muy interesantes y en la galería norte superior destaca una portada decorada al estilo gótico tardío, adornada con un friso alrededor compuesto de toscos leones, animales míticos y hojas acaecidas. Sobre el dintel, se puede observar una faja adornada con círculos y lóbulos labrados y, en sus extremos, dos pajes arrodillados sobre sendas repisas que sostienen una enorme corona ducal.
Puerta del Bestiario
La puerta, con decoración de estilo gótico tardío, daba entrada a la que durante un tiempo fue la biblioteca del palacio. En las jambas se desarrollan animales mitológicos procedentes del bestiario medieval, como dragones, leones o centauros, cuya función era proteger el contenido de la sala. Cuenta con un remete semicircular, tallado con hojas de acanto, y dos pajes que flanquean el dintel sosteniendo la corona marquesa.
En el Torreón de los azulejos se ven unas ventanas con decoración similar a la de la portada anterior. 
Vistas panorámicas desde el Torreón con la Iglesia Parroquial Santo Domingo, la Plaza alcalde José González y el Pantano de Bornos al fondo.
Termina este torreón en una crestería formada por flores de lis, de las que hoy quedan algunos restos, al igual que del enlucido, grabado al estilo segoviano.
Completan el edificio unos hermosos jardines renacentistas, declarados de Jardín Histórico de Interés Cultural, inspirados en el Belvedere de Bramante, en el Vaticano, que fueron diseñados por el jardinero italiano Salvador Sepadano y están decorados con albercas, grutescos, fuentes y una gama de plantas que abarca desde el mirto hasta la mejorana, pasando por el boj, el ciprés y el naranjo. En uno de sus extremos, se halla una logia, un imafronte de estilo pompeyano; el único existente en Andalucía, con hornacinas decoradas con estatuas de motivos mitológicos, que hoy se encuentran en la Casa de Pilatos de Sevilla. 

En este vergel, el agua es un elemento decorativo más y, aunque desaparecido en su mayor parte, se conserva aún la alberca del Jardín Secreto de este Palacio Ducal, en la que, según la leyenda, se bañaba la Señora del Castillo para limpiar su cuerpo y después pasaba a la capilla anexa al Jardín para limpiar su alma.

Todas las obras de restauración y transformación fueron realizadas por los artistas italianos y españoles, que fueron contratados por la familia Enríquez de Ribera en los siglos XVI y XVII. El Castillo-Palacio fue propiedad de la Casa de Medinaceli, hasta que en 1.949 fue comprado por al Ayuntamiento.

JARDINES DEL PALACIO DE LOS RIBERA (S.XVI)

Al repasar los distintos monumentos de Bornos, los Jardines del Palacio de los Ribera son uno de los mayores atractivos de Bornos y muchos de los visitantes vienen con el objetivo principal de conocerlos.
Historia
A partir de la conclusión de la Reconquista, se produce un gran cambio en la nobleza española. El guerrero por antonomasia se transforma en el noble culto y moderno, mecenas de artistas, interesado por el arte y la cultura en sus más diversas manifestaciones. D. Fadrique Enríquez de Ribera ( Primer Marqués de Tarifa) realiza entre 1.518 y 1.520 un viaje a Tierra Santa, al que parte desde Bornos, haciendo un periplo por Europa, más concretamente por Italia, que atraviesa dos veces, alcanzando unos grandes conocimientos del Renacimiento; y luego aplica a sus dominios en Andalucía, viéndose especialmente favorecidos sus Palacios de Bornos y Sevilla.
Podemos decir que esta Villa fue la auténtica cuna de los Ribera y de los Adelantados Mayores de Andalucía, residiendo muchos de ellos en Bornos durante la Edad Media, y prefiriéndolo, a otras casas y a otras posesiones. Precisamente por esa fuerte vinculación, Bornos es auténtica cuna del Renacimiento en la Baja Andalucía (afirmación hacha por el Doctor en Historia, D. Antonio Sánchez González, Director del Archivo de la Casa Ducal de Medinaceli), por ser la familia Ribera la que mejor se adapta al Renacimiento frente a otros nobles de la época, como los Ponce de León (Duques de Arcos), los Medina-Sidonia o los mismos Medinaceli, antes de la unión de los dos linajes. Bornos es el gran beneficiario de dicha evolución de la familia Ribera, que se ejemplifica en la transformación del Castillo de Bornos, pensado para la defensa, en un palacio ricamente ornamentado con obras de arte procedentes de Italia y, también salidas de las manos de renombrados artistas que fueron traídos al efecto, como por ejemplo, Benvenuto Tortello y Giuliano Meniquini. Otro ejemplo palpable de esta labor está en la gran cantidad de edificios e instituciones, fundadas en Bornos en la misma época como, por ejemplo, el Convento del Corpus Christi o el Colegio de la Sangre.

El Jardín forma parte de esta ampliación del siglo XVI y el hecho de que se realizara en esta época de cambio histórico / artístico y que en su planificación y construcción trabajaran artistas italianos (y por ende los Jardines) fueran de propiedad privada hasta mediados de este siglo, teniendo acceso restringido (hoy propiedad municipal, está abierto al público), y que una seria promoción de la riqueza de Bornos no se ha empezado hasta hace poco tiempo, hacen que el Jardín del Palacio de los Ribera sea una joya oculta y desconocida para muchos.
Características del jardín
Como decíamos, se nos presenta este vergel con unos rasgos inequívocamente renacentistas, que sin alcanzar la pureza del estilo de Villa Belvedere (1.503), en Roma, o la grandiosidad y hermosa complejidad de los Jardines Boboli (1.600), en Florencia, ofrece un ejemplar poco frecuente en Andalucía.

Las líneas que lo definen son las siguientes:

1.-Estrecha relación entre el edificio principal y el Jardín.

2.-Diseñado de forma regular y geométrica, distribuyendo, el espacio sobre un eje geométrico.
3.-El terreno se reparte en diferentes planos, sobre una suave pendiente, con sucesivas terrazas unidas por escaleras. En este caso, se consiguen hasta cuatro alturas distintas, merced a las escaleras y el recorte de los setos.

4.-Las calles son rectas y se entrecruzan, predominando las formas lineales sobre las circulares, que también se dan, aunque en menor medida. En algunas partes del Jardín, se refuerza este efecto con el dibujo que realiza sobre el suelo una composición de chino lavado, posiblemente, de la misma época que el Jardín.

5.-Materiales naturales y plantas se consideran un elemento constructivo más, dándoles formas, de manera que nada conserva su conformación original. Como contraste, se pueden ver flores (rosas, pensamientos, calas...), introducidas, como en toda Andalucía, por reminiscencias árabes.

6.-Ninguna parte del jardín aparece dejada al azar.
7.-Cada espacio tiene una función específica, predominando los elementos artificiales sobre los naturales.
8.-La vegetación está limitada a plantas de hoja perenne, que pueden ser podadas y moldeadas en formas y tamaños concretos. Junto a éstas ha introducido, con los años, alguna que otra especie de hoja caduca.
9.-Existen elementos característicos del periodo romano: estatuas (lógicamente y por desgracia, los propietarios del Palacio se llevaron las magnificas estatuas que lo llenaban, pudiendo verse algunas de éstas en la Casa de Pilatos de Sevilla); grutescos y cuevas artificiales (se conservan dos, de roca calcárea, en los que estaba recreado el mundo mitológico acuático, con estatuas de ninfas y juegos de agua); pórticos (en concreto, el que comunica el Palacio con el Jardín); logias (éstas es una de las partes más interesantes del Jardín, pues es un imafronte pompeyano único en Andalucía, donde estaban ubicadas las estatuas mencionadas más arriba); maceteros o jardineras y balaustradas.
 10.-El agua es utilizada como motivo decorativo y aparece siempre en formas artificiales, siguiendo un curso recto, haciendo saltos de agua, albercas o fuentes. Se puede observar palpablemente la gran importancia que tiene el agua en este Jardín, pues existen varias albercas; los cursos de agua se encuentran hoy ocultos o perdidos y parece también muy probable la existencia de salpigi (válvulas que se accionaban al pisar una membrana, soltando chorros de agua hacia arriba, sorprendiendo a quien caminaba por las distintas calles del Jardín).
11.-Introduce curiosidades como los juegos de agua, decorados o escenarios sofisticados, jardines secretos... 
Aunque desaparecido en su mayor parte, se conserva aún la alberca del Jardín Secreto de este Palacio, en la que, según la leyenda, se bañaba la Señora del Castillo (para limpiar su cuerpo) y después, pasaba a una capilla anexa al Jardín (para limpiar su alma).


Merendero 
 Este lugar, que tradicionalmente se le conoce como Merendero, pudo ser la inspiración para Cecilia Böhl de Faber, más conocida como Fernán Caballero, para la creación de su obra "Un verano en Bornos". Lo más destacable de este conjunto es que aquí podemos encontrar una gran variedad de azulejos, aunque el más común es el de estilo isabelino, motivo muy utilizado en la decoración textil. Los colores predominantes son blancos, azules, verdes y ocres.
En cuanto a las especies predominantes, el paso del tiempo ha hecho que se introduzcan algunas que no son de la época de su construcción; de las primitivas, podemos citar el boj (buxus sempervirens), laurel (laurus nobilis), romero (rosmarinus officinalis), hiedra (hedera helix), mirto (myrtus communis) y ciprés (cupressus sempervirens).  
 Todos los citados componen la flora típica en los jardines renacentistas; pero también son dignos de mención dos magnolios centenarios que llenan de aroma las noches del verano de Bornos, mezclando con su perfume de una variedad de jazmín, la dama de noche, colmado el ambiente de cautivadores efluvios; además, encontramos dos enormes arbustos de azahar de China, una jacaranda, varias palmeras washingtonia (en sus dos variedades, robusta y filifera) y, en las albercas, nenúfares de gran antigüedad.
Asimismo, existe una gran cantidad de naranjos (de moderna introducción), rosales de distintas variedades y es destacable también la presencia de pensamientos (las famosas "caras de gato"), que al igual que los nenúfares de los estanques, son muy antiguos.
En cuanto a las especies predominantes, el paso del tiempo ha hecho que se introduzcan algunas que no son de la época de su construcción; de las primitivas, podemos citar el boj (buxus sempervirens), laurel (laurus nobilis), romero (rosmarinus officinalis), hiedra (hedera helix), mirto (myrtus communis) y ciprés (cupressus sempervirens). 
Todos los citados componen la flora típica en los jardines renacentistas; pero también son dignos de mención dos magnolios centenarios que llenan de aroma las noches del verano de Bornos, mezclando con su perfume de una variedad de jazmín, la dama de noche, colmado el ambiente de cautivadores efluvios; además, encontramos dos enormes arbustos de azahar de China, una jacaranda, varias palmeras washingtonia (en sus dos variedades, robusta y filifera) y, en las albercas, nenúfares de gran antigüedad.
Asimismo, existe una gran cantidad de naranjos (de moderna introducción), rosales de distintas variedades y es destacable también la presencia de pensamientos (las famosas "caras de gato"), que al igual que los nenúfares de los estanques, son muy antiguos. 
CONVENTO DEL CORPUS CHRISTI
Don Per Afán de Ribera, primer Duque de Alcalá, Marques de Tarifa, que falleció en Nápoles en 1571, dispuso en su testamento que se fabricara en Bornos una casa-hospital o colegio para que a ella vinieran a vivir doce criados hidalgos, escuderos de la casa del señor Duque, y otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado. La ejecución de esta parte del testamento le fue confiada a Don Juan de Ribera, hijo ilegítimo del testador, patriarca de Antioquía y Arzobispo de Valencia, hoy San Juan de Ribera.

Cuando la obra iba por la mitad, vino a verla el ilustre señor patriarca y le pareció que era muy grande, con viviendas altas y muchas subidas de escalera, por lo que no le agradó para albergar ancianos y paralizó las obras. Para cumplir lo mandado por el señor Duque, ordenó que en la misma plazuela, enfrente, se tomase otro sitio y se comprasen algunas casas en donde se hizo el colegio, ya más cómodo y recogido para casa-hospital. La otra obra grande, se destinó para convento de monjas, cosa que se autorizó en 1593 por el Papa Clemente VII.

En el año 1597 quedó inaugurado dicho convento, siendo las primeras monjas en ocuparlo de la orden cisterciense, procedentes del Colegio de las Dueñas de Sevilla. Estas monjas, no contentas con el convento, decidieron volverse a Sevilla y entonces, por solicitud del patriarca, vinieron de Alcalá de los Gazules cuatro monjas de la orden de Clarisas Franciscanas. La fundación se consolidó y duró hasta el año 1973, en que fue abandonado por encontrarse en ruinas.

Desde su fundación hasta su clausura, dicho convento pasó por varios incendios, siendo el mayor el sufrido el 13 de Abril de 1685, en el que la capilla quedó totalmente destruida e inutilizada, conservándose solo de ella un gran arco toral con dos escudos de la casa de Alcalá, además de pleitos entre las monjas, el tribunal eclesiástico y los fundadores.

Tras el total abandono, el Ayuntamiento compró el edificio, para cederlo, un año después, a la Caja de Ahorros de Jerez, que lo restauró destinándose a Centro de Formación Profesional. En la actualidad alberga el Instituto de Enseñanza Secundaria "El Convento", habiéndose celebrado en 1997 el IV Centenario de su fundación.

El edificio en sí, consta de dos plantas, un patio porticado con arcos de medio punto en su planta baja. Todo el edificio está construido en piedra y ladrillo. Posee, además, una hermosa escalera con barandilla de piedra labrada. Como objetos valiosos se encuentran en él, en la Biblioteca, antes Sacristía, dos lapidas empotradas en la pared, pertenecientes a D. Francisco Enríquez de Ribera y su esposa Dª. Leonor Ponce de León, fundadores del monasterio de Ntra. Sra. del Rosario, donde fueron enterrados, sus restos y correspondientes lápidas fueron trasladados al convento del Corpus Christi en 1862.

De la época de su fundación se conserva un pozo para noria en sólida cantería con una escalera en espiral hasta el pozo y que suministra agua para el riego de los jardines adyacentes, plantados y cuidados en la actualidad, que sirven de zona de esparcimiento y recreo de alumnos, profesores y resto del personal.


LA LOGIA (ÚNICA EN ANDALUCÍA) 
Etimológicamente una logia es una galería o sucesión de arcos.
De la logia que tenemos delante podemos decir que tras la culminación del Jardín Renacentista del Palacio de los Ribera, los señores de Bornos construyeron una galería de arte al aire libre; museo privado donde podían recrearse íntimamente o mostrar a sus invitados, con orgullo de sus propietarios, aquellas joyas que eran estatuas romanas del siglo I, restauradas por Giuliano Meniquini, o las nuevas, esculpidas por este, con las formas mas puras y perfectas del cinquecento italiano.
Años mas tarde, cuando algunos de los infantes de los Ribera fueron educados en Bornos, resultaría útil, para sus preceptores, poner bellos ejemplos de mitología griega y latina dando vida a las frías formas de mármol y alabastro.

Cuando decimos que esta logia es el único imafronte pompeyano del siglo XVI existente en Andalucía, hacemos referencia a una equilibrada y brillante composición arquitectónica de Benvenuto Tortello: una composición de arcos rematados con un friso clásico romano ( aunque con clara inspiración griega), cuya decoración alterna triglifos y metopas.
 Tortello vino a España desde Italia llamado por los Ribera para construir nuevos edificios en sus posesiones, así como para mejorar o restaurar los ya existentes: con un objetivo muy claro; importar las mas recientes corrientes del renacimiento italiano.

Los Ribera contribuyeron a crear entre la nobleza un creciente interés por el arte y las letras. El arquitecto Tortello llegó a ser muy considerado en España entre sus contemporáneos; y entre sus obras, aparte de las realizadas en Bornos, destacó la construcción de la fachada del Ayuntamiento de Sevilla en la plaza de San Francisco.
En la actualidad las estatuas que se mostraban en esta logia, las conservan sus legítimos propietarios en la Casa de Pilatos de Sevilla y han sido declaradas Patrimonio Artístico de Andalucía.

Por tanto esta logia se nos ofrece como un lugar evocador en un entorno nombrado de gran valor histórico y artístico, como son los Jardines del Castillo-Palacio de los Ribera de Bornos.


IGLESIA PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
La construcción de esta iglesia data en torno a los siglos XV y XVI gracias a los documentos conservados, entre ellos, los de 1559 en que Hernán Ruíz (Maestro Mayor de la Catedral de Sevilla) se compromete a la retirada de los cuatro pilares estructurales del edificio. 
Posee planta rectángular con tres naves y crucero, flanqueados por capilas laterales com la del Sagrario en la que se venera a la Virgen del Rosario, patrona del Pueblo, o la capilla de Ntra. Padre Jesús Nazareno. 
La fachada se caracteriza por su limpieza arquitectónica, dividida en dos alturas y rematado por un frontón triangular con un azulejo del titular. 
A la derecha de la puerta de acceso se conserva una lápida o ara en la que se constancia existencia de las reliquias de varios santos como Santo Tomé o Santa Afra. 
Adosada a la fachada, se encuentra la torre del campanario, de 31 metros de altura, construida en 1.792 y con decoración cerámica en su cuerpo de campanas.
PLAZA ALCALDE JOSÉ GONZÁLEZ Y AYUNTAMIENTO DE BORNOS
CASA DE LA CILLA
Fechada en 1.781. 
En ella se depositaban los diezmos para la iglesia. Destaca en su conservación la fachada color rosa con una portada de piedra rematada por los símbolos de la Diócesis de Sevilla: la Giralda las azucenas y los patronos Santa Justa y Santa Rufina.

Actualmente es propiedad particular. Su interior ha sido restaurado, en la postguerra se utilizó como sede de la Falange Española. 

ANTIGUA FÁBRICA DE ACEITE NTRA SRA. DEL CARMEN
CONVENTO SAN BERNARDINO DE SENA
Convento de San Bernardino, en la plaza de San Francisco, fundado en 1590 por Fernando Enriquez de Ribera, IV marqués de Tarifa, Actualmente solo se conserva la entrada con un azulejo, dedicado al seráfico padre San Francisco, parte de las murallas y una torre.

Al finalizar la visita, pudimos degustar  de un plato de morcillas, pan y cerveza  y actuaciones de las agrupaciones carnavalescas locales con motivo de la celebración XXVIII MORCILLA, organizada por la Peña Carnavalesca de Bornos.
Compramos morcilla y chorizo, típica de la zona, elaborada en la carnicería de Francisco Sánchez Baizan.
Carnicería Curro El Avión 
Fco. Sánchez Baizan 
calle Sobre Alta, 2
Bornos (Cádiz)
Gastronomía de Bornos
La gastronomía de Bornos tiene su propia identidad, utiliza la excelente materia prima que tiene a mano, elaborada con la sabiduría popular que tanto los caracteriza. Ingredientes humildes pero excelente calidad, así como sus chacinas y embutidos. Lejos queda ya esos tiempos de los "Panza Pelá"como comunmente se les llama a los bornichos.
Platos como la Berza Gitana; Abajao; Caracoles; Lomo de carne mechá en manteca y; los damascos son los platos más tradicionales, que se pueden degustar en muchos de los establecimientos de Bornos.
Nos despedimos de Bornos, tomando unos suculentos bocadillos de tortilla de lomo en manteca, que nos preparó nuestra amiga Antonia. ¡¡Sublime!!
PANTANO DE BORNOS

El precio de la visita a Bornos Patrimonial es 8 € y los menores de 12 años gratis.

Si quieres conocer Bornos, Pueblo Blanco, a fondo, contacta con GENATUR, Educación ambiental y Turismo Rural TURISMO DE BORNOS
Ofrecen visitas guiadas Patrimoniales, rutas de senderismo, cliclismo, ornitología, actividades en el lago... 

Ofertan visitas adaptadas a todas las edades y a personas con discapacidad.

Rocío Sánchez Marchán
Licenciada en Historia, Intérprete del Patrimonio.
Tlf: 655572354